Un hermoso país en el mundo llamado República Dominicana

“Hay un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol”. (Pedro Mir)

Estuve en República Dominicana, y he regresado a los Estados Unidos sin poder comprender como están sobreviviendo los dominicanos con la situación de precariedad que atraviesa el país, mucho antes de la actual crisis de salud que experimenta el mundo.

Encontrar la nación literalmente quebrada por los funcionarios del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), quienes lo gobernaron 24 años y 16 de los cuales fueron de manera consecutiva. Experimentar de primera mano la inflación que encarece el costo de la vida, es desalentador.

A la vista de los factores, la clase política dominicana debe afianzar el compromiso de crear puestos de trabajo, incentivar la industria del turismo fuertemente golpeada por la situación actual, continuar con el programa de vacunación que logre restablecer la confianza en los extranjeros que ansían visitar el país, la reactivación de la economía y la lucha contra la pobreza.

También fortalecer la lucha contra la corrupción, orientar de inversión gubernamental en obras de importancia como la digitalización del país, fortalecimiento de las instituciones, compromiso con el medio ambiente.

En las elecciones presidenciales hubo un cambio de gobierno y de orientación política; pero no de mentalidad de la clase gobernante y es lo que manifiesta el alto nivel de descontento social asociado a los problemas que ya la nación ha arrastrado durante años.

En mi corta estada constaté de primera mano que se ha perdido el optimismo, las personas se muestran tensas, impacientes y ansiosas. Pero lo desconcertante es que aun haya sectores que pretenda seguir resaltando los “logros” alcanzados bajo la administración del PLD, cuando ni la “Operación Pulpo” o “Coral” logran desvelar todo el saqueo que sufrió la nación, debido a la actuación de un grupo de malhechores políticos cuyo único objetivo fue y es destruir la nación.

Creo que la clase política dominicana no tiene la intención de incentivar cambios reales en el engranaje administrativo, pese a las promesas de cambios, simplemente sigue siendo más de lo mismo.

Pero, a pesar del mal sabor, recibí una dosis de energía de una nación bendita, de gente buena y muy trabajadora. Como dijo nuestro gran poeta nacional Don Pedro Mir… “hay un país en el mundo”…

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