Gaby D’Alessandro: La encargada de crear el mural en honor a los dominicanos de Nueva York

Gaby D’Alessandro es una ilustradora dominicana que emigró a Nueva York con el sueño de dar a conocer su arte, y sí que lo ha logrado.

A sus 34 años ha adornado con su trabajo las revistas y periódicos más importantes de EE.UU. como el New York Times, el Washington Post, Oprah Magazine, el Wall Street Journal, National Geographic Magazine y la librería del Congreso de Estados Unidos.

Las obras de la dominicana pueden apreciarse inclusive en el tren de Nueva York. Además recientemente tuvo en sus manos la misión de ilustrar el mural en honor a la dominicanidad que ha colocado Target en su tienda ubicada en Washington Heigts.

-Háblanos sobre tu trayectoria académica, ¿dónde realizaste tus estudios?
Empecé estudiando diseño gráfico en Unapec y luego de dos años me transferí a Altos de Chavón, donde me gradué en la carrera de Bellas Artes e Ilustración.

-¿Por qué y en qué año decidiste mudarte a Nueva York?
Altos de Chavón está afiliada a Parsons School of Design en Nueva York. Después de graduarme en Chavón en el año 2008, me otorgaron una beca para completar mis estudios en la escuela de Parsons y así terminé mudándome a Nueva York.

«Mi trabajo es un reflejo de mí y creo que toda vivencia se vuelve inspiración. Al mismo tiempo, hay ciertas cosas que me atraen y se manifiestan con frecuencia en mi trabajo»

-¿Cuándo comenzó tu pasión por la ilustración?
Desde pequeña disfrutaba expresar mis emociones de distintas formas, como el teatro y la escritura. Unos años antes de entrar a la universidad empecé a interesarme por el dibujo y una amiga me habló sobre el programa de Bellas Artes e Ilustración en Altos de Chavón. En mi último año del colegio empecé a tomar clases de dibujo por las tardes, a conocer el trabajo de ilustradores profesionales y aprender más sobre ese mundo.

-¿Recuerdas tu primer trabajo como profesional de la ilustración? ¿Cuál fue y cómo lo conseguiste?
Luego de graduarme de Parsons conseguí un trabajo como asistente en una agencia de representantes de ilustradores. A pesar de estar rodeada de arte, mi trabajo en la agencia no involucraba ilustrar. Me mantuve trabajando en proyectos personales e ilustra- ciones pro bono en mi tiempo libre y, poco a poco, fui mejorando mi portafolio. Finalmente, casi dos años después de terminar la universidad, la agencia donde trabajaba empezó a representarme. Recuerdo que enviaron un email a distintos clientes promocionando mi trabajo y ese mismo día uno de ellos respondió diciendo que tenía un proyecto para el cual sería perfecta. Era una ilustración para una revista llamada The New Republic y debía estar lista al siguiente día.

En ese momento estaba trabajando en la agencia y mis jefas me dieron permiso para irme a casa a trabajar en la ilustración. Emocionada y nerviosa, corrí al subway y, de camino a casa, leí el artículo que me tocaba ilustrar. Me tocó quedarme despierta toda la noche para terminar, pero me sentí muy feliz de completar mi primera asignación, y aun más cuando recibí una copia de la revista y vi mi trabajo publicado.

-¿Qué te inspira al momento de crear?
Mi trabajo es un reflejo de mí y creo que toda vivencia se vuelve inspiración. Al mismo tiempo, hay ciertas cosas que me atraen y se manifiestan con frecuencia en mi trabajo. Por ejemplo, admiro mucho la belleza de las plantas y animales y la conexión que existe entre todo ser vivo. Creo que mudarme a Nueva York y no poder interactuar con la naturaleza, como lo hacía en República Dominicana, me hizo interesarme más en ella y empezar a integrarla a mi obra más a menudo.

-¿Cómo te enteraste de que pintarías el mural a la dominicanidad y en qué te inspiraste?
Recibí un email preguntándome si estaba interesada en hacer una propuesta para una serie de tres murales que se exhibirían en una tienda de Target que estaba por abrir en Washington Heights. Me explicaron que, por limitaciones de tiempo, estaban pidiendo ideas a tres ilustradores para luego elegir una. Tuve una reunión virtual con el equipo a cargo del proyecto y me puse a trabajar rápidamente. El mismo día que envié mi propuesta, recibí la noticia de que me habían elegido para realizar el arte.

Cuando conversé con el equipo en Target, me explicaron que el objetivo principal de los murales era que fueran una celebración del barrio de Washington Heights, así que el vecindario y sus residentes, en gran parte compatriotas dominicanos, se convirtieron en mi inspiración principal.

Usé varios símbolos, como nubes rindiendo homenaje a la locación del barrio fundado en una hilera de colinas en el Alto Manhattan. También incluí una combinación de plantas y aves de República Dominicana y Nueva York como forma de aludir a la mezcla cultural que ha prosperado en lo que ahora se conoce como “Little Dominican Republic”. Los murales son una colección de viñetas de la vida cotidiana en El Alto, referencias a la cultura dominicana e incluyen una muestra de los negocios locales y lugares icónicos del vecindario.

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