Caprache, una experiencia para toda la familia

Rancho Caprache es un proyecto que se inició en el año 2016 con la crianza de cabras y se encuentra ubicado en Hatillo, Azua. Su principal objetivo era rescatar la genética lechera, pero con el paso del tiempo se ha convertido en un atractivo para el turismo en la República Dominicana, donde los niños y sus padres, en una visita guiada, pueden tener contacto directo con ese tipo de animales.

La experiencia resulta muy gratificante para los más pequeñitos y los grandes. Allí pueden darles de comer a las cabras pequeñas que se alimentan con leche en biberón, además de que aprenden sobre el proceso de su crianza.

Respirar aire puro y tener un contacto directo con la naturaleza forman parte de la atracción turística. En el rancho se procesa la leche y hacen queso de cabra de diferentes variedades, dentro de las que se encuentran el feta, el queso crema, chévre y el cream cheese, además de lo mencionado también fabrican dulce de leche.

El Rancho Caprache cuenta con un sistema de crianza estabulado, donde se preñan las cabras por cinco meses y luego que dan a luz, las crías se quedan los primeros cinco días con la madre y después van a un lugar en donde son alimentadas con leche en polvo.

Daniel Costache y su esposa, Nieves Segura, hace cuatro años son los propietarios de Caprache y buscan cambiar la forma en que las personas conocen a las cabras.

Costache, de nacionalidad rumana trajo la idea del proyecto, pues en su país tenía una crianza de oveja de leche. Él es la tercera generación de maestros artesanos del queso junto a su papá y su abuelo. Ya él tenía la práctica y qué mejor que hacer en el país que decidió residir, hacer lo mismo que hacía en su país.

El proyecto lo iniciaron con un total de 45 cabras que buscaron en diferentes partes del país. En la actualidad cuentan con más de 180 y producen entre 1.5 y 1.8 litros de leche al día en dos ordeños, uno en la mañana y otro en la noche.

En esta hermosa y productiva finca las cabras viven en un ambiente controlado, haciendo mucho énfasis en la higiene y el control sanitario. Allí junto a las cabras están las razas alpina Francesa, es la única cabra que tiene las orejas levantadas y puede llegar a tener una cantidad de colores y combinaciones lo que les aporta distinción.

Gracias a la combinación de estas razas la leche se hace de una manera diferente y especial lo que le permite y le proporciona al queso un excelente sabor y una textura muy agradable.

El espacio turístico abre a partir de las 9:30 de la mañana y el público en general puede disfrutar de este lugar sin ningún costo realizando una reservación a través de su página de Instagram Capracherd.

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