Dominicanos construyen el telescopio más grande de la región

Cada vez que Manuel Grullón habla de su proyecto se le eriza la piel. No puede ocultar la emoción de poder observar el cielo nocturno con el nuevo telescopio de M42 Astrotours, una empresa de “astroturismo” dominicana. No es un telescopio cualquiera, es uno muy grande que utiliza un espejo primario de 25 pulgadas, el cual fue utilizado por la NASA y adquirido para cumplir el sueño de construir, en República Dominicana, un telescopio móvil con la potencia de un observatorio de calidad mundial.

El sábado 7 de mayo un grupo de aficionados a la astronomía viajaban a Matanzas, Baní, para hacer la primera prueba técnica del telescopio bautizado con el nombre de Márohu, el dios taíno de los cielos despejados, que además fue seleccionado en 2019 para nombrar en República Dominicana por votación popular a la estrella tipo G, Wasp-6, en el evento NameExoWorlds de la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés).

Márohu es un telescopio de óptica newtoniana y montura tipo Dobson, que cuenta con localizador y seguimiento electrónico integrado, una distancia focal de 3200 mm, espejo primario de apertura F5, fabricado por Galaxy Óptics, con un diámetro de 25 pulgadas (635 mm) y un espejo secundario Antares de 4 pulgadas.

Manuel Grullón explica sobre el espejo: ”Hemos confirmado la trayectoria del espejo de 25 pulgadas que estamos usando en Márohu, a través de su vendedor Jim Burr, fundador y Presidente de JMI Telescopes (Jim’s Mobile, Inc.). Nos llega la información de que este espejo fue inicialmente diseñado para usarse en telescopios reflectores que actuarían como receptores en tierra, para el estudio de comunicaciones en el espacio, a través de láser dirigidos, como una alternativa más eficiente a las comunicaciones de radio frecuencias. Dicho proyecto fue iniciado por el Jet Propulsion Laboratory (JPL), en asociación con la NASA en el año 2001, pero fue cancelado en los años siguientes por recortes de presupuesto. La empresa JMI Telescopes, llegó a vender al JPL, dos unidades”.

Luego de cancelado el proyecto de la NASA, Jim Burr vuelve a adquirir los espejos y fueron puestos a la venta en 2018. En 2020 el espejo es adquirido por el ingeniero mecánico y astrónomo aficionado dominicano Oscar Lithgow, quién sería el responsable de fabricar Márohu para M42.

M42 Astrotours es la primera empresa dominicana de astroturismo y eventos para el disfrute de las maravillas del cielo dirigida por su CEO Manuel Grullón, quien además es Coordinador Nacional de Divulgación y Embajador de Cielos Oscuros de la IAU (Unión Astronómica Internacional), para la República Dominicana. M42 también cuenta como COO a Manuel Gómez, ingeniero industrial y astrónomo aficionado.

Esta empresa tiene entre sus propósitos aumentar la oferta de contenido turístico y de eventos de entretenimiento creando experiencias astronómicas multisensoriales para el deleite de las personas.

“Experiencias que les acerquen a una perspectiva cósmica unificadora que les permita una mejor valoración del trabajo necesario para la preservación de todos nuestros recursos naturales incluyendo los cielos oscuros y así aportar al desarrollo de comunidades que tengan este recurso”, explicó Grullón.

M42 Inició sus operaciones en el 2017, y solo entre febrero del 2021 y febrero del 2022 han podido atender a más de 5000 turistas en diferentes actividades y eventos.

Para el CEO de M42 cada día la calidad de los cielos de RD y del mundo se deteriora, “estamos perdiendo los cielos oscuros a un ritmo muy acelerado”, dijo.

Según el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de México, el cielo oscuro es un recurso natural único: “Tiene el valor intangible de la experiencia y disfrute de la naturaleza. Se dice que el cielo pertenece a todo el mundo y es por una buena razón: cuando vemos hacia arriba el cielo nocturno lleno de estrellas, contemplamos y tal vez apreciemos el lugar de la humanidad en el vasto cosmos”.

Expertos estiman que el 50 % de la población de Estados Unidos no conoce el cielo oscuro en su estado natural, a causa de la luz artificial.

Atardece el día de la prueba y el grupo de entusiastas descarga de una camioneta el telescopio desarmado, deben apresurarse antes de que caiga la noche. Oscar Lithgow es ingeniero mecánico y astrónomo aficionado, además fabricante de telescopios.

Durante poco más de seis meses dedicó gran parte de su tiempo a la construcción de Márohu. Utilizó madera, fibra de carbono y otros materiales para la armazón que debe contener con gran precisión los dos espejos que servirán para observar el cielo como nunca antes en el país.

El telescopio cuenta también con un sofisticado sistema de búsqueda y seguimiento de objetos en el cielo, también diseñado y fabricado por Lithgow. Este sistema es controlado por una aplicación móvil de código abierto, que permite buscar con alta precisión cualquier objeto astronómico de forma automática con previa calibración.

A la prueba también asistió Erick Ramos, técnico experto en óptica, además de ser muy respetado en el país como astrónomo aficionado, expresidente de la Sociedad Astronómica Dominicana.

Ramos supervisaba los ajustes de Márohu antes de la prueba, con grandes expectativas de lo que el aparato pudiera ser capaz. Conoce perfectamente sobre la calidad de los espejos y esperaba ansioso por la caída del sol.

El telescopio es calibrado con tres estrellas, para poder rastrear con precisión cualquier objeto, estrella, planeta, galaxia, nebulosa, cúmulo, etc.

Cada vez que Lithgow le ordena al telescopio moverse, el sonido de los motores resuena como en una película de ciencia ficción. Su primer objetivo es la luna.

Es tan potente el espejo cóncavo que es necesario ponerle filtro a la óptica para poder observar directamente a la luna en cuarto creciente. La fase lunar permite ver en detalles los cráteres con sombras proyectadas, resaltando la topografía lunar. Gastón Junca, astrónomo aficionado, mientras observa al satélite natural por primera vez con Márohu, se emociona al poder ver varios cráteres en forma de gota con gran detalle.

Mientras la luna cae en el horizonte, detrás de los impresionantes molinos eólicos del parque Matafongo, los astrónomos siguen afinando a Márohu, para poder observar con un cielo más oscuro otros objetos celestes. Sin embargo, las luces de los pueblos circundantes disminuyen la capacidad del telescopio.

Llega la medianoche y sin la luz de la luna, empieza la verdadera prueba. Durante horas los amantes de la astronomía apuntaron el telescopio al cúmulo de Omega Centauri, las nebulosas del Anillo, Trífida y Laguna, galaxias, Júpiter, Saturno con todo y sus lunas.

Las horas pasan y cada uno toma su turno, para observar el cielo dominicano del sur. El sonido de los motores rastreando los objetos es permanente, solo la salida del sol interrumpe a los astrónomos.

Mientras desarman cuidadosamente a Márohu, cada uno de ellos no puede ocultar la satisfacción de la prueba. Para los presentes el telescopio superó todas las expectativas.

Grullón espera que el telescopio no solo cumpla un propósito de eventos de entretenimiento, considera que el telescopio se convertirá en una herramienta de investigación y aporte a la astronomía. Luego de esta prueba se realizarán actividades y aspira a que el Márohu sea una especie de “artista dominicano”, algo que la gente quiera ver y apreciar.

“Las malas políticas de iluminación, diseños de lámparas deficientes e instalación inadecuada, afectan los niveles de oscuridad del cielo nocturno y por ende la vida de nosotros, así como la de miles de especies como aves, mamíferos, reptiles, insectos entre otros. Con Márohu vamos a mostrarle a la gente por qué es necesario cuidar el cielo oscuro. Será un instrumento para que muchos hagan el descubrimiento de eso que ya se ha perdido en muchos lugares y tenemos que preservar y cuidar donde aún pueda ser apreciado. Las maravillas de un cielo oscuro, la vida silvestre que vive debajo de él y la sensación de pertenencia que se tiene al apreciar el universo desde esos lugares”, concluyó Grullón.

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