El entrenamiento de ajedrez en la República Dominicana

En términos generales los jugadores minimizan la importancia de una adecuada y oportuna preparación y, por otra parte, las autoridades del juego ciencia no lo enfocan como una inversión necesaria para el desarrollo técnico cualitativo de los ajedrecistas.

En ocasiones se han enviado federativos como entrenadores a una olimpíada mundial, equipos nacionales que compiten sin un entrenamiento previo y talentos jóvenes que participan en un torneo internacional sin el debido apoyo técnico, entre otros casos que muestran la carencia de una adecuada cultura del entrenamiento entre los jugadores y los federativos de turno.

No obstante, en los últimos treinta años se han realizado intentos de desarrollar planes de entrenamiento y hay que reconocer que el Ingeniero Rafael Damirón ha sido un abanderado en este sentido. A tal efecto, en 1988 el MI cubano José L. Vilela estuvo algunas semanas en esas funciones; posteriormente en 1991 el MI Adelquis Remón compartió sus conocimientos con un buen grupo de jugadores, pero que desgraciadamente falleció junto a una parte de sus pupilos en el accidente aéreo de Puerto Plata. Ambos entrenadores dejaron una grata impresión entre los ajedrecistas dominicanos que comprendieron la importancia de la preparación técnica para avanzar en el ajedrez.

En octubre de 1994 la ingeniera Elizabeth Hazim, que había sido alumna de Adelquis y conocía la importancia del entrenamiento, al llegar a la presidencia de la Federación Dominicana de Ajedrez (FDA) implementó con relativo éxito un plan donde participaron los maestros Norbert Luecke, Gustavo Hernández y Nelson Pinal. En esa ocasión jóvenes y adultos recibieron clases por unos meses. Personalmente estuve en ese proyecto hasta mi regreso a Cuba en febrero de 1995. Posteriormente, entre septiembre de 1995 y mayo de 1996, pudimos relanzar el proyecto con sesiones de entrenamiento de lunes a viernes donde brindaba simultáneas cronometradas los miércoles.

Con la llegada de los entrenadores por convenios entre República Dominicana y Cuba, tres maestros de la isla de Capablanca estuvieron presentes por varios años en el país organizando planes de entrenamiento. Sin embargo, no se les pudo sacar buen provecho a su estancia, aunque el MI Humberto Pecorelli logró en parte, realizar un meritorio trabajo entrenando y acompañando a los equipos masculinos a las olimpíadas mundiales de Estambul 2012 y Tromso 2014.

La falta de una base logística adecuada, planes concretos de la FDA y el desinterés de los jugadores por entrenar seria y responsablemente, hicieron malograr lo que pudo ser un entrenamiento de calidad durante los años que estuvieron presente los tres maestros.

Otro intento, con relativo éxito, fue el entrenamiento al equipo olímpico femenino durante los meses previos a la olimpíada mundial de Tromso 2014. En esa tarea, que me encomendó el entonces recién estrenado presidente de la Federación, Sr. Willy González, logramos organizar sesiones de entrenamiento y asumir el rol de entrenador del equipo femenino en la importante cita mundial de donde regresamos con dos nuevas Maestras FIDE para el país, Wilsaida Díaz y Carol Santos Almonte, las últimas jugadoras dominicanas que han conquistado ese título desde entonces. Después, al regreso de la olimpíada no se le dio seguimiento al entrenamiento, se ignoró el trabajo realizado y el ajedrez femenino retrocedió grandemente al extremo que en la olimpíada siguiente el país quedó en el lugar 110 y perdiendo en la última ronda del equipo de Botswana.

Otras tentativas de llevar conocimientos a los jugadores se efectuaron en el Club Ramón Mateo, donde se entrenaron jugadores nacionales e internacionales; asimismo a través de la Fundación LICHESS conseguimos realizar más de 100 sesiones de clases en la capital y en el interior del país entre los años 2013 y 2015.

Entre abril del año 2016 y enero del 2020 bajo la dirección y patrocinio del ingeniero Damirón se pudo implementar el proyecto Ajedrez Joven R. D., sin dudas el más exitoso programa de entrenamiento del juego ciencia dominicano y donde se impartieron 310 sesiones de clases a un grupo de jóvenes seleccionados, que bajo el lema Aprendiendo de verdad, se estructuró un plan de enseñanza diseñado Pinal Borges. De ese proyecto, surgió el MI Josué Araujo, la subcampeona nacional 2019 Franchessca Ramírez con 14 años y el campeón nacional juvenil Miguel Hernández Lora, entre otros magníficos resultados.

En la actualidad, la escasez de entrenadores de nivel, la apatía de los jugadores para asistir regularmente a los entrenamientos y la poca motivación e iniciativas de la FDA para ejecutar planes de preparación, sobre todo de jóvenes y del ajedrez femenino, donde el país está en pañales, repercute en las actuaciones internacionales y en el pobre nivel de calidad que mostramos en sentido general.

Por otra parte, es un inconveniente el criterio de que cualquier jugador puede ser entrenador, desconociendo los conceptos de la escuela soviética de ajedrez señalados en el trabajo del domingo anterior (La importancia del entrenamiento) por eso se nombran a ajedrecistas sin una mínima idea de la verdadera función de un entrenador, asumiendo algo de la letra del famoso tango Cambalache: que todo es igual, nada es mejor. Lo mismo un burro que un gran profesor.

Un simple ejemplo de la necesidad de la preparación de los ajedrecistas se demuestra en la actualidad, al comprobar que los resultados de los miembros de Ajedrez Joven R. D. mencionados anteriormente, han ido decayendo ante la falta del entrenamiento sistemático que recibieron hasta finales del 2019.

Solo con el cambio de mentalidad de los jugadores y directivos de la FDA, se podrán realizar planes de entrenamiento que logren resultados tangibles, sobre todo en los jóvenes talentos, antes que el tiempo se le haga tarde como ha sucedido durante años entre ajedrecistas de grandes perspectivas que no llegaron a donde potencialmente se estimaba.

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